Toca guardar el rifle

Ocurre que terminada la temporada de caza, un porcentaje muy alto de cazadores, coge su rifle echa un buen roción de aceite y lo mete en el armero hasta el año próximo. Y como entiendo que no es correcto este proceder, voy a esquematizar una de las muchas formas de actuar.

20/03/2009 | El Diario Montañés | DANIEL QUINTANA (Entrenador Nacional de Tiro)

Comenzaremos por la limpieza de nuestro arma por lo que la desarmaremos hasta el nivel en que seamos capaces de volver a rearmarla. Las partes metálicas, excepto el cañón, las limpiaremos en baño en petróleo y frotándolas con un cepillo de dientes viejo. Incluso podremos lavarlas con agua caliente y jabón, pero bien aclaradas y secas. Si no hemos podido desmontarla limpiaremos, hasta donde podamos, sin líquidos y con mucho cuidado para no dejar suciedad. Terminamos lubricándolas con aceite.

Si la madera está cubierta de barniz, hay que pasarla un paño húmedo y secarla bien. La parte sin barniz se puede dar cera o cualquier producto para muebles del mercado. Tener en cuenta que el aceite ablanda la madera y puede llegar a pudrirla.

Para el ánima del cañón dispondremos de una buena baqueta forrada de plástico y, en caso de no poder actuar desde la recámara, es preferible hacerse un sustituto con un hilo de pescar doble un poco grueso de longitud superior a la largura del cañón de forma que queden las dos puntas juntas a un extremo y una gaza o curva al otro. Su uso es metiendo las puntas, atadas juntas, por la recámara hasta que asome por la boca de fuego donde las asiremos para tirar de ellas. En la otra parte pondremos un trapo doblado, seco o con liquido, dentro del codo que, así cogido, pasará por el ánima del cañón arrastrando la suciedad.

Dispondremos de liquido especial para disolver el cobre y restos (hopes, robla, etcétera), que se puede adquirir en cualquier armería, trapos limpios que no dejen restos, algo de alcohol de quemar para eliminar elementos químicos y bastoncillos de los usados para bebés para limpiar la recámara y partes adyacentes.

Empapamos en disolvente químico un trapo limpio y puesto en la baqueta lo pasamos desde la recámara por el ánima para impregnarla con cuidado de no mojar la recámara. Dejamos actuar unos minutos. Cambiamos el trapo de la baqueta por uno limpio y lo pasamos. Otro trapito limpio y miramos si sale limpio. Repetimos hasta que salga sin restos. Pasamos la baqueta con alcohol para eliminar componente químico. Limpiamos bien de posibles restos la recámara y partes anexas con los bastoncillos. Por último pasamos un trapo empapado en aceite con la baqueta y a montar y guardar. Terminado el proceso.