Comenzaremos por la limpieza de nuestro arma por lo que la desarmaremos hasta el
nivel en que seamos capaces de volver a rearmarla. Las partes metálicas, excepto el cañón, las
limpiaremos en baño en petróleo y frotándolas con un cepillo de dientes viejo. Incluso podremos
lavarlas con agua caliente y jabón, pero bien aclaradas y secas. Si no hemos podido desmontarla
limpiaremos, hasta donde podamos, sin líquidos y con mucho cuidado para no dejar suciedad.
Terminamos lubricándolas con aceite.
Si la madera está cubierta de barniz, hay que pasarla un paño húmedo y secarla bien. La parte sin
barniz se puede dar cera o cualquier producto para muebles del mercado. Tener en cuenta que el
aceite ablanda la madera y puede llegar a pudrirla.
Para el ánima del cañón dispondremos de una buena baqueta forrada de plástico y, en caso de no poder
actuar desde la recámara, es preferible hacerse un sustituto con un hilo de pescar doble un poco
grueso de longitud superior a la largura del cañón de forma que queden las dos puntas juntas a un
extremo y una gaza o curva al otro. Su uso es metiendo las puntas, atadas juntas, por la recámara
hasta que asome por la boca de fuego donde las asiremos para tirar de ellas. En la otra parte
pondremos un trapo doblado, seco o con liquido, dentro del codo que, así cogido, pasará por el
ánima del cañón arrastrando la suciedad.
Dispondremos de liquido especial para disolver el cobre y restos (hopes, robla, etcétera), que se
puede adquirir en cualquier armería, trapos limpios que no dejen restos, algo de alcohol de quemar
para eliminar elementos químicos y bastoncillos de los usados para bebés para limpiar la recámara y
partes adyacentes.
Empapamos en disolvente químico un trapo limpio y puesto en la baqueta lo pasamos desde la recámara
por el ánima para impregnarla con cuidado de no mojar la recámara. Dejamos actuar unos minutos.
Cambiamos el trapo de la baqueta por uno limpio y lo pasamos. Otro trapito limpio y miramos si
sale limpio. Repetimos hasta que salga sin restos. Pasamos la baqueta con alcohol para eliminar
componente químico. Limpiamos bien de posibles restos la recámara y partes anexas con los
bastoncillos. Por último pasamos un trapo empapado en aceite con la baqueta y a montar y
guardar. Terminado el proceso.