
| LA PROTECCION DEL OIDO |
Oír en el campo cuando cazamos, oír bien, es importante cuando no obligatorio. Si no oyes bien no
podrás detectar el ligero acercamiento del jabalí o el vuelo poderoso de la paloma torcaz o ... Con
un oído fino cualquier posibilidad se puede dar y esa cualidad, que nos viene dada de nacimiento,
la tomamos poco en serio a la hora de cuidarla abusando de ella a menudo hasta que perdemos facultades
sin darnos cuenta que ya es demasiado tarde. La merma de audición es sutil y acumulativa y no la
solemos detectar hasta que su pérdida es realmente detectable. La pérdida de audición es indolora e invisible pero, no obstante, perniciosa. Exponerse a sonidos muy fuertes o escuchar de forma repetida sonidos que superen los 90 decibelios sobre todo en largos periodos de tiempo, daña la estructura sensible del oído interno. Un sonido que supere los 80 decibelios se considera potencialmente peligroso sobre todo si se está expuesto a él de manera prolongada. El tráfico de coches, herramientas de bricolaje, muchos aparatos electrodomésticos comunes, rondan o superan los 90 decibelios superándolos si estamos muy cerca de ellos. La intensidad del sonido se mide en decibelios (DB). La escala está desde 0 DB, que seria el mínimo que oye un oído humano sano, hasta los 180 DB que podría ser el sonido de un jet a máxima potencia. Los decibelios están medidos en escala logarítmica lo que quiere decir que su aumento va de 10 en 10. La detonación de un arma de fuego esta alrededor de 140 DB sin contar que una carga mágnum o de rifle subirá su valor mucho más.
La pérdida de audición es un problema individual que varia de una persona a otra pero sin embargo conviene saber que nadie es inmune a esa pérdida.
Si bien son de fácil disponibilidad, baratos y ligeros, tienen el inconveniente de que impiden el paso de TODOS los sonidos por lo que hay que quitarlos para comunicarse con otras personas y ese es su inconveniente pues nos los quitaremos para oír lo que nos dicen aunque se esté produciendo ruido lo que es tan malo como no usarlos. Por supuesto hay tapones hechos con multitud de materias más o menos eficaces y formas que se adaptan a distintos oídos. Las orejeras tienen forma de caparazón de tortuga que cubre el oído externo sellándolo por fuera y aislándolo de los sonidos externos. Estos “caparazones” están unidos por una especie de pinza que a la vez sirve por presión para mantenerlos sujetos. A su vez la presión ejercida por esta pinza se puede ajustar para su sujeción más o menos firme. Auriculares y orejeras, si son de buena calidad, tendrán una capacidad de protección parecida aunque parece que los auriculares funcionan mejor en ruidos de baja frecuencia y las orejeras en las de alta frecuencia atenuante. El uso combinado de ambos añade una protección de 10 a 15 DB que si se usa solamente un tipo de protección. Correctamente colocados, cualquiera de los dos sistemas, reducirán el ruido de 15 a 30 DB siendo recomendable usar ambos cuando el ruido supere los 105 DB.
Ahora en el campo de tiro no tienes que quitarte los protectores para conversar u oír las órdenes en las competiciones. Pero es en la caza donde realmente estos aparatos lucen en todo su esplendor a permitirnos oír al animal que se acerca con bastante antelación evitando las veces demasiado numerosas en que el animal nos sorprende sin darnos tiempo a disparar y quedándonos con dos palmos de narices. Ah! Y otra cosa nos quitan el frio de las orejas! La facultad de oír es muy importante y recuerda que una vez dañada puede no ser posible su recuperación. |