SOBRE LA RECARGA EN CARTUCHERIA METALICA
Un arma de fuego que dispara proyectiles para ser precisa, si dejamos fuera al tirador, necesita dos elementos que actúan de forma conjunta. El arma y la munición.

Dejemos al arma y al tirador para otra ocasión y centrémonos en la munición de la que podemos optar por dos soluciones:
    a) Usar munición estándar fabricada por factorías especializadas.

    b) Recargar nosotros mismos la munición.
La munición que encontramos en las armerías es munición estándar y como todo, tiene ventajas e inconvenientes siendo su principal argumento positivo el que no tenemos que preocuparnos de nada. Simplemente la usamos.

Claro que también debemos saber que está fabricada con criterios conservadores y fijos. Esto quiere decir que la fabricación de este tipo de munición busca adaptarse a la mayor cantidad de armas posibles. El fabricante no sabe si esta munición se va a disparar en un arma de cañón largo o corto o que tenga más o menos giro en sus estrías. El fabricante buscará una munición para un largo de cañón intermedio, con una cadencia de giro normal y una potencia conservadora para evitar riesgos en armas antiguas.
No obstante tiene una ventaja innegable ya comentada como es el que nos lo den todo hecho.

Pero si con la munición estándar no conseguimos todas las prestaciones que esperamos de “nuestra” arma, la alternativa que nos queda es la recarga de nuestra propia munición.

Supongamos que competimos en concurso y necesitáis más precisión que vuestros contrincantes. La solución es disparar una munición que se adapte perfectamente a nuestro arma lo cual se consigue “fabricándola” vosotros mismos pues esa munición, normalmente, no existe en el mercado .

Por cierto hay una ventaja adicional pero importante como es el coste, si usáis bastante munición para entrenar y competir, ya que la munición recargada es más barata al poderse usar repetidamente la vaina.


En vista de estas ventajas parece claro y casi imprescindible la opción de recargar pero debemos hacer alguna consideración. Recargar conlleva un riesgo con importantes consecuencias si cometemos un descuido. Tampoco conseguimos nuestro objetivo si esta se efectúa deficientemente y esa motivación tan poderosa como es la de abaratar la munición, veremos al analizar muchos casos, que el coste del equipo y elementos de recarga añadido al tiempo utilizado, no es tan rentable si el uso de munición fabricada no llega a cierto volumen. Claro que algunos lo arreglan disparando más tiros de los necesarios para “que les salga rentable” la recarga.

No puedo por menos de comentar que he visto algunas veces en el campo de tiro, sobre todo en arma corta, a algunos recargadores que a la hora de valorar la calidad de la recarga que han efectuado, se basan en sensaciones personales un tanto incomprensibles para mi. Así meten cinco cartuchos en el cargador, disparan a mano alzada y basándose en las mencionadas razones, o en alguna otra que a mi se me escapa, llegan a la conclusión ...Esta es la carga que buscaba!

Algunas ideas para definir mi munición idónea.

La prueba de la eficacia de una munición deberá realizarse de la forma más objetiva posible y no tan basada en sensaciones.

Supongamos que el objetivo buscado sea la precisión. La forma de actuar deberá ser la siguiente:

En primer lugar verifiquemos que el arma está correcta en todos sus parámetros. Sería muy penoso ver que la imposibilidad de agrupar se debe a... las miras!
Vayamos a la armería y cojamos dos o tres marcas, o las que queramos, de munición con un peso de proyectil igual. No mezclemos balas, por ejemplo, de 150 grains con las de 180.

Con el arma bien sujeta en un potro o con buen apoyo disparemos en distintas dianas grupos de cinco disparos de cada marca y veamos como agrupa. Si tenemos la suerte de encontrar una munición en que los impactos entran uno encima de otro, ya encontró usted su munición! Así que olvídese de la recarga.

La forma de actuar con la munición recargada será exactamente la misma pero partiendo de la mejor agrupación de la munición estándar. Si no consigue mejorarla.... olvídese de la recarga!

Supongamos que en una pistola semiautomática hemos encontrado la munición recargada más precisa pero no tiene fuerza para abrir la corredera. ¿Qué hacer? Subimos la carga para que abra el carro y perdemos precisión? ¿Sustituimos el muelle por otro más suave que permita recuperar? Use el sentido común.

Es bastante corriente que un arma se idealice universalizando sus cualidades olvidándonos que cada arma ha salido de un bloque de metal distinto y es consecuencia de unos procesos individualizados por lo que cada arma es única con comportamientos únicos. Dos armas del mismo modelo y marca se comportarán de forma distinta con la misma munición. Cada arma tiene su munición.


La recarga ¿Qué necesito para efectuarla?

Bueno, parece que ya hemos tomado una decisión y queremos recargar. A partir de ahora no usaremos munición comercial solo usaremos la nuestra que, además, será perfecta.

Qué necesito?

Antes que nada conocer la ley, pues estamos en un terreno donde la prudencia en todos los sentidos debe respetarse al máximo. Recordar que “La ignorancia de la Ley no exime de su cumplimiento”

Una vez cubierta la parte legal, recibiendo el curso de recargador y dado de alta como tal, lo aconsejable es dejarse apadrinar por una persona con experiencia y que nos guiará en los primeros pasos aconsejándonos sobre materiales y forma de proceder. Y por favor aquí de experimentos nada.

Para recargar necesitaremos una serie de útiles , máquinas y elementos que de forma simple enumero a continuación:
    1. Prensa de recarga. Elemento básico en el que se acoplan los “dies” y otros elementos y que permite hacer fuerza para hacerlos trabajar. Las hay simples y más automatizadas dependiendo su uso de la cantidad de cartuchos a recargar.

    2. “Dies” para cada calibre en particular. Son piezas de metal cilíndricas que se acoplan a la prensa y que sirven para reajustar la vaina, expulsan el piston y ayudan a la colocación del proyectil.

    3. Shell Holder o sujeta vainas del calibre a recargar.

    4. Sistema para embutir los pistones en la vaina, ya sea incorporado en la prensa o en sistema aparte.

    5. Una balanza para pesar la pólvora en gramos o grains.

    6. Y por supuesto vainas, puntas, pistones y pólvora adecuadas para cada caso.
Además es bueno y casi inevitable irse “enriqueciendo” con nuevos aditamentos ya sea fabricados por nosotros mismos o del mercado y que no facilitarán la vida como limpia oídos del pistón, cacillos dosificadores y un largo etc.

Si sois nuevos en esta aventura es conveniente empezar por uno o dos calibres cumpliendo todos los requisitos e instrucciones que os indique vuestro “maestro” verificado, siempre que podáis, por la lectura atenta de tablas y manuales. Dejad para más adelante las variaciones cuando ya seáis recargadores experimentados evitando la confianza que es la madre de todos los accidentes.

Daniel Quintana